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Préstamos participativos ¿Qué son, como funcionan y sus beneficios?

Un préstamo participativo es un producto financiero entre el capital social y el préstamo a largo plazo. Una de sus características más relevantes es que su retribución se condiciona  a la evolución de los resultados de la sociedad financiada, aunque más tarde veremos cómo tienen otros beneficios. Los préstamos participativos se encuentran regulados en el art 20 del Real Decreto- Ley 7/1996 donde se regulan sus principales características:

La entidad prestamista recibe un interés variable en función de la evolución de la actividad de la empresa prestataria. La variable para medir la evolución del negocio puede ser el beneficio neto, patrimonio total, volumen de negocio o cualquier otro que libremente acuerden las partes intervinientes. Puedes también acordar un tipo fijo con independencia de la evolución de la actividad.

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Las partes intervinientes pueden fijar una clausula penalizadora en el caso de amortización anticipada. El prestatario solo podrá amortizar anticipadamente el préstamo participativo si la amortización es compensada por medio de una amplia de igual importe a través de fondos propios y siempre que no obligue a la actualización de activos.

Los préstamos participativos se consideran patrimonio neto a los efectos de reducción de capital y liquidación de sociedades previas en la legislación mercantil.

Los préstamos participativos en orden a la prelación de crédito, se sitúa después de los acreedores habituales.

Características del préstamo participativo

Entre media de una inyección de capital por parte de inversión y del préstamo que ofrecen los bancos, está el préstamo participativo. Este método de financiación tiene requisitos de acceso accesibles estando su interés ligado a la marcha de la empresa. Cuenta también con un amplio periodo de amortización y carencia lo que la convierte en una herramienta de financiación útil para empresas en etapas tempranas.

Los préstamos participativos tienen como misión la de financiar la creación de proyectos empresas con buenas perspectivas de futuro. Es por ello que este tipo de financiamiento se ofrece por entidades públicas dedicadas a apoyar a los emprendedores. Pero, de igual forma existen entidades privadas que la pueden ofrecer.

Intereses y plazos flexibles

Los préstamos participativos suelen tener dos tipos de interés. El primero siempre esta y es el interés variable vinculado a la actividad de la empresa. Por lo tanto varía según la evolución de la compañía, criterios de evaluación establecidos por las partes contratantes. El más común es el beneficio anual, pero también se puede usar el volumen de negocio por ejemplo como medida.

En segundo lugar está el interés fijo el cual algunos préstamos participativos también tienen. Se suele concretar en el formulario de formalizar el contrato y es independiente a la marcha de la empresa. Es el diferencial que la entidad que concede el préstamo quiere cobrar si o si, siendo más bajo que el de los préstamos corrientes.

De esta forma, el interés en un préstamo participativo es más flexible que el visto en otras formulas de financiación, pues las cuotas que paga el emprendedor se adaptan a la capacidad de la empresa y siempre dentro de los límites que acabamos de explicar.

A pesar de que existen multitud de productos de financiación, los préstamos participativos son de los mayor plazo de amortización otorgan. Según quien lo concede la devolución puede ser superior a 10 años.

Pero tiene un hándicap, solo podrás hacer una amortización anticipada si realizas una ampliación de capital en la empresa por el importe importe que se amortiza. Lo habitual en el caso de cancelación anticipada es que además tengas que afrontar comisiones y penalizaciones.

También suelen ofrecer periodos de carencia en donde durante un tiempo el empresario solo paga intereses, son más largos al uso. Por ejemplo algunas entidades pueden ofrecer hasta 5 años de carencia.

Requisitos del préstamo participativo

Los requisitos para acceder a los préstamos participativos son mínimos y se basa en la viabilidad de la empresa, pues se trata de una financiación que facilita el emprendimiento.

Por tanto a la hora de conceder estos préstamos, no se piden garantías personales ni hipotecarias sino que piden un plan de negocio detallado. Con esto se determina si la idea de negocio tiene futuro para invertir en la misma o no.

Entre los beneficios de los préstamos participativos es que los gastos financieros vinculados a los mismos, son deducibles de la base imposible del impuesto de sociedades.

Así mismo señalar que estos préstamos son subordinados y su prioridad de pago se sitúa detrás de los acreedores comunes, lo que permite afrontar más fácil las deudas que la empresa pueda tener. Es así porque los préstamos participativos se consideran patrimonio neto a efectos de reducción de capital.

Diferencias de los préstamos participativos con otros créditos

Los préstamos participativos se incluyen dentro de la financiación externa. Se trata de préstamo con unas características especificas, por ejemplo el tipo de interés es variable según determinados criterios los cuales se vinculan a la actividad de la compañía, pero esto no impide que tenga los elementos básicos del contrato de préstamo (el prestamista entrega una cantidad de dinero con un plazo de devolución determinado, la cantidad junto los intereses pactados, se acompaña con un interés variable y también puede venir de uno fijo.

No puedes amortizar de forma anticipada el préstamo participativo. Esto es debido a que el mismo se considera como fondos propios, por lo que si pudieran cancelarlo cuando quieres se reduciría el patrimonio de la empresa, solo acreedores quedaría en situación desfavorable respecto al prestamista participativo, pues la liquidez de la empresa se destinaría a la amortización de estos préstamos en lugar de a la liquidación de deudas con los proveedores propios de la actividad.

Equiparación del préstamo participativo al patrimonio contable a efectos de la reducción de capital así como la liquidación de la sociedad. No cambia la naturaleza de contrato de préstamo pues no se asimila la situación del acreedor con la que de los socios de la entidad deudora.

Subordinación de las demás deudas al ofrecer una garantía adicional al resto de acreedores, pues el prestamista subordinado queda en posición similar a los accionistas para recuperar su inversión en la sociedad.

Préstamos participativos a efectos contables

El Plan General Contable no recoge de forma expresa la figura del préstamo participativo ni en su estructura de cuentas ni en el balance.

Aun así, el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC) se pronuncio al respecto del tratamiento contable de los préstamos participativos diciendo lo siguiente: Los préstamos participativos, aparte de tener unas especiales características en cuanto a la remuneración de los intereses o a su devolución, no tienen ninguna excepcionalidad en cuanto a su contabilización. De tal forma que su registro deberá ajustarse a lo previsto en la norma de valoración 9ª. Créditos no comerciales, o bien en la norma 11ª. Deudas no comerciales, incluidas en la quinta parte del Plan General de Contabilidad, en función de que la empresa conceda o reciba el préstamo, respectivamente”.

Además el ICAC en la introducción de la resolución del 20 de Diciembre de 1996 la cual fija criterios generales para determinar el concepto de patrimonio contable, a efectos de la reducción de capital y disolución de sociedades reguladas por la legislación mercantil señala que: “Por todo lo indicado, estos préstamos (los participativos) que figurarán en el balance de la empresa en la agrupación correspondiente a los acreedores, se tendrán en cuenta en la cuantificación del patrimonio contable a los efectos de reducción de capital y disolución de sociedades previstos en la legislación mercantil”.

En consecuencia, al contabilizarlos se consideran como un préstamo normal y corriente pero sin embargo en el balance de la empresa, este tiene que aparecer como deuda a largo plazo.

En resumen

Los préstamos participativos son un instrumento financiero ideal para emprendedores. El coste en interés suele variar según la evolución de la empresa. Por lo tanto si la empresa no va lo bien que quisieran los tipos serán bajos y a la inversa. Además los ofrecen entidades públicas que fomentan la creación de empresas como ENISA siendo una de las vías mejor valoradas en el sector.